jueves, 22 de diciembre de 2011

Cap. 23 Llegamos al teatro...

Llegamos al teatro un poco tarde y allí había cientos de parejas viendo la película. No sabía si ver la película o hablar con Bastien, al final él eligió por mí.
- ¿Qué tal estás?
- Muy bien, porque estoy contigo.- Me acurruqué a su lado.
- A mi me da igual ver la película, yo solo quiero estar contigo.
- Lo mismo digo.
- Quiero estar así contigo el resto de mi vida.
- ¡Que mono eres!
Grité un poco, demasiado para estar en un teatro. El chico que se sentaba detrás de Bastien, molesto, le dio un golpe en el asiento. El golpe fue muy fuerte por lo que a Bastien... ¡Se le cayeron las gafas!
Entonces, como de la nada, aparecieron cientos de flashes apuntándonos. Bastien me cogió de la mano y comenzamos a correr. Cada vez eran más los que nos seguían y cada vez nosotros teníamos que correr más. Logramos despistarlos en un callejón y Bastien llamó a su guardaespaldas para que nos viniera a buscar. Llegó en escasos minutos y pudimos librarnos de los fotógrafos.
- Lo siento mucho, no debería haber gritado.
- No pasa nada, ya haré yo algo para que nada se descubra.
- Estoy cansada de esconderme, ¿no podríamos contar la verdad?
- No creo que los productores lo aceptaran, ya hemos llegado.
- Adiós, ¿cuándo nos volveremos a ver?
- En dos días.
- Entendido, te quiero.
- Y yo a ti.

1 comentario:

  1. me joderia bastante tener que despedirme asi de mi chico la verdad.

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